Grandes discos que cumplen 40 años

En este insulso, eterno y desesperante año 2020 se cumple el cuadragésimo aniversario de la edición de una buena cantidad de álbumes de heavy metal, considerados ya unos auténticos clásicos. 1980 es, en cierto modo, el momento cumbre de la NWOBHM (New Wave of British Heavy Metal), término acuñado por Geoff Barton (fundador de la revista Kerrang!) en 1979 y que englobaba a bandas británicas, surgidas entre finales de los 70 y principios de los 80, que continuaban con el legado de los pioneros del género: Black Sabbath, Deep Purple o Led Zeppelin.

En este artículo queremos hacer mención y comentar grosso modo algunas de las joyas de este género, que se pusieron a la venta hace hoy la friolera de 40 años. La mayoría pertenecen a la susodicha NWOBHM, aunque, como comprobará nuestro lector, se ha colado alguna banda no procedente del Reino Unido o alguna que no es propiamente perteneciente a ese movimiento.

Cabe señalar la suerte dispar que tuvieron las bandas que protagonizan esta humilde reseña, algo que, aunque lógico y natural, no deja de llamar la atención. Y es que encontraremos grupos, convertidos en auténticos monstruos, que llevan 50 años en activo y que han vendido millones de discos; y otros que se hicieron un nombre en plena efervescencia del momento, pero que pocos seguidores jóvenes de hoy conocerán.

¿Qué mejor que sea uno de los pioneros de este bendito (o maldito, según se mire) género musical el que abra este recordatorio?

Black Sabbath: Heaven & Hell

Británicos, pero no pertenecientes a la NWOBHM. Sirvieron de inspiración para todos los grupos del movimiento. Hacía pocos meses que habían despedido a Ozzy Osbourne, y el elegido para su reemplazo fue el que, para muchos, ha sido el mejor vocalista de heavy metal de todos los tiempos: Ronnie James Dio. Con él grabaron tres discos en dos etapas, siendo el que tratamos aquí el más exitoso.

Este álbum, que cumplió las cuatro décadas el pasado 25 de abril, comienza con un auténtico cañón, ‘Neon Knights’, uno de esos temas que si los oyes mientras conduces, pisas a fondo como acto reflejo. ‘Children of the Sea’, el segundo corte, es lenta, pesada, intensa y, en definitiva, una señora canción. ‘Lady Evil’ es breve y bastante pegadiza y la que precede a la homónima del álbum, ‘Heaven and Hell’, de unos siete minutos de duración en los que se alternan partes lentas con otras más rápidas y que se convirtió en un verdadero himno. La cara B del álbum arranca de forma similar, en este caso, con dos temas con ritmo frenético y que te enganchan rápidamente, ‘Wishing Well’ y ‘Die Young’. El séptimo tema, ‘Walk Away’ es algo más calmado y, para mi gusto, quizá el más flojo del álbum. ‘Lonely is the World’ cierra el disco y es del estilo de ‘Children of the Sea’, tranquila y muy intensa, un verdadero temazo.

Judas Priest: British Steel

Al igual que con Black Sabbath, no los incluiría en la NWOBHM (aunque muchos expertos sí lo hagan) por el simple hecho de ser más veteranos. Cuando surgió la nueva ola, Judas Priest ya se había hecho un nombre, gracias a enormes trabajos como Stained Class o Sad Wings of Destiny. De hecho, el álbum que vería la luz hace cuarenta años, ya se trataba de su sexto LP.

En algunas ediciones posteriores cambiaron el orden de las canciones, comenzando con uno de sus mayores hits ‘Breaking the Law’, pero en las primeras, el disco lo abría ‘Rapid Fire’. Otro de los temas que nunca faltaría en un setlist de la banda o en muchos recopilatorios de heavy metal, sería el séptimo tema ‘Living After Midnight’. También habría que destacar ‘Metal Gods’, por ser la pieza con la que abrieron sus conciertos en multitud de ocasiones, y la que dio el sobrenombre a Rob Halford.

Aunque haya temas que han trascendido y sean conocidos más allá del ámbito del heavy metal, este British Steel no tiene nada de relleno, todos los cortes son igualmente sobresalientes y, personalmente, me gustaría destacar otras canciones como ‘Grinder’ o ‘Steeler’. En conjunto y comparado con discos anteriores y posteriores, da la sensación de ser más «rockero» y menos heavy que la mayor parte de su discografía, aunque sea solo por el hecho de que en ninguno de los nueve cortes, Halford hace gala de su potente voz soltando alaridos imposibles para el resto de los mortales, como sí hace en Sad Wings of Destiny o en Screaming for Vengeance.

Accept: I´m a Rebel

De la selección de bandas que hemos realizado, Accept es la única que no procede de las islas británicas, sino que son de origen teutón. Era cuestión de obligación moral mencionarlos y comentar su segundo LP. No es habitual que un fan de la banda reivindique este I´m a Rebel como su mejor obra, pero es la que cumple cuatro décadas y es lo que toca. El crimen por el que me podrían juzgar en la Corte Penal Internacional de La Haya, sería el de elaborar un listado de grupos de heavy metal y no acordarme de estos alemanes.

No obstante, aunque no sea considerado su mejor disco, I´m a Rebel tiene canciones muy destacables como la primera y que da nombre al álbum.’Save Us’ es el tema que sigue y también es digno de ser mencionado, por sus riffs cortantes y pegadizos, y por sus curiosos coros a cargo de voces femeninas con tintes “gospelianos”. ‘China Lady’, la quinta pieza, posee también un riff y un estribillo que te enganchan a la primera. Y, si tuviera que destacar alguno más, me quedaría con el tema final ‘Do it’.

Iron Maiden: Iron Maiden

¿Qué podríamos decir de Iron Maiden que no se haya dicho ya? La respuesta es obvia: absolutamente nada. La banda más exitosa de la nueva ola con diferencia. Una de las pocas bandas, como Metallica o AC-DC, conocidas por gente cuyas preferencias musicales son totalmente ajenas al metal o al rock en general, ya sea por el merchandising que lucen sus fans por la calle, por escuchar accidentalmente su música en radios, anuncios publicitarios…, o porque fácilmente tienen algún metalhead en su círculo de conocidos.

Se formó en 1975 pero no fue hasta 1980 cuando vio la luz su primer álbum, Iron Maiden, que cumple cuarenta años y que queremos recordar. Con Paul Di’Anno como vocalista en sus filas, tocando un heavy metal fresco, con pequeñas pinceladas del punk coetáneo (sobre todo, por la actitud y el estilo de Di’Anno) realizando giras con gigantes de la época como Kiss o Judas Priest, esta etapa inicial de Maiden está a la altura de la primera etapa con Dickinson, donde su sonido estaba más que asentado y representaba el paradigma del heavy metal. Me atrevo a afirmar esto, porque, del mismo modo que no puedo aseverar que Iron Maiden o Killers superen a Powerslave o Piece of Mind, me veo incapaz de declararlos de menor valor. Como siempre, depende del gusto de cada uno.

El álbum original constaba de ocho piezas, pero en ediciones posteriores se incluía también el tema ‘Sanctuary’. Es un álbum variado, no se puede decir que suene todo igual, crítica que se le ha hecho a Iron Maiden a menudo, sobre todo en la época con Dickinson. Posee dos baladas tremendas, ‘Remember Tomorrow’ y ‘Strangeworld’; un tema instrumental, ‘Transylvania’; temas con ritmos pegadizos, como ‘Prowler’, ‘Charlotte the Harlot’ y sobre todo ‘Running Free’; una canción larga y elaborada como ‘Phantom of the Opera’; y una con el nombre del disco y de la banda que frecuentemente han usado para cerrar sus conciertos.

Motörhead: Ace of Spades

Hoy se cumplen 75 años del nacimiento y dentro de unos días (28 de diciembre) se cumplirá un lustro de la triste desaparición del frontman con más carisma en el mundillo del Hard ‘n’ Heavy, el inigualable Lemmy Kilmister. Un tipo íntegro, con aura de “malote” pero del que solo pueden decir maravillas los que tuvieron el honor de conocerlo. Su figura y su banda sirvieron de influencia para una ingente cantidad de grupos y estilos musicales. Todos los representantes del thrash metal se han declarado fans de Motörhead. Se les ha etiquetado en multitud de ocasiones como una banda de heavy metal con elementos del punk, algo que siempre negó Lemmy, afirmando que ellos hacían simple y llanamente rock’n’roll. Lo que sí es cierto, es que siempre gustó tanto a los aficionados del metal como a los del punk.

El tema homónimo es el que abre este LP. Es harto improbable encontrar un recopilatorio de bandas de metal donde no se incluya ‘Ace of Spades’ (“As de picas” por favor, aléjense de los false friends). Es un pedazo de canción con un ritmo vertiginoso, que cuando entra en la mollera es casi imposible sacarla. Lo malo con esta clase de hits es que acaban cansando, a causa de la sobreexposición. Recopilatorios, radios, bares de rock..., donde a la hora de pinchar algo de Motörhead, siempre se deciden por su tema más famoso, en detrimento de numerosas joyas ocultas en su extensa discografía (22 álbumes de estudio. Indaguen un poco señores DJs).

Otros cortes aclamados por la crítica son ‘We´re the Road Crew’, la maravillosa ‘The Chase is Better than the Catch’ o ‘Fast and Loose’. A un servidor le encanta también la pieza cuyo título era parte del lema personal del señor Kilmister ‘Live to Win’ (Born to lose, live to win). En definitiva, otro disco redondo, de los más destacados de Motörhead (junto a Overkill y Bomber) e imprescindible en la colección de cualquier amante del rock’n’roll sucio y acelerado.

Saxon: Wheels of Steel / Strong Arm of the Law

Si nos ceñimos a la NWOBHM (incluyendo a Judas Priest) y, dentro de la ola, a las bandas puramente heavies, Saxon sería la tercera más grande a una distancia considerable de las gigantes Judas y Maiden. Formada en 1976 y debutando en el mercado en 1979 con su álbum Saxon, estos incombustibles músicos han publicado ya 22 discos de estudio, manteniéndose siempre fieles al heavy metal, salvo algún coqueteo esporádico con el glam a mediados de los 80. Dos integrantes han permanecido ininterrumpidamente en la formación, desde sus inicios hasta hoy: el guitarrista Paul Quinn y el carismático vocalista Biff Byford (cuya eterna gabardina le acompaña siempre desde entonces, ya sea en un concierto en Alemania, en pleno invierno, o en un festival veraniego en Murcia). Dado que hace cuarenta años publicaron dos álbumes, comentaremos brevemente los dos, siguiendo un orden cronológico:

Wheels of Steel. Tratándose de un gran disco en su conjunto, para muchos el mejor de su discografía, sí es cierto que algunos cortes destacan sobre el resto, como la propia ‘Wheels of Steel’, la “tranquilota” ‘Suzie Hold On’, la inicial ‘Motorcycle Man’, la intensa ‘Freeway Mad’ y, sobre todo, la enorme ‘747 (Strangers in the Night)’.

Strong Arm of the Law. Haber sido publicado poco después del mítico Wheels of Steel y poco antes del también famosísimo Denim and Leather, puede hacer que pase algo desapercibido entre los fans de menos de 40 años, pero los que vivieron esa época, coinciden al valorar este tercer álbum de Saxon como uno de los mejores. Todo gracias a himnos de la banda como ‘Heavy Metal Thunder’, ‘To Hell and Back Again’, ‘20,000 Ft’ o ‘Dallas 1pm’.

Angel Witch: Angel Witch

Una de tantas bandas que irrumpió en la escena metalera hace 40 años pero que, bajo la alargada sombra de Maiden y Judas, y por problemas internos, se acabó quedando por el camino. Es cierto que solo tuvo dos parones breves (1982-1984 y 1998-2000), sin embargo, en todo ese tiempo en activo, su legado se reduce a tan solo cuatro álbumes de estudio. Como curiosidad, no podemos dejar de comentar que, entre 2011 y 2015, contó con la colaboración como segundo guitarrista en conciertos de Bill Steer, miembro de los dos grupos más famosos del grindcore, Napalm Death y Carcass.

En 1980 ve la luz su mejor álbum, cuyo nombre coincide con el de la banda. Se trata de un LP bastante apreciado por los fans de la nueva ola, que suelen calificar de injusto lo que el destino deparó a esta banda. Metiéndonos en materia, diremos que es un disco variado, con temas lentos, otros más heavies y otros con estribillos pegadizos. No se puede decir que sea un álbum plano donde todo suene igual. Podríamos destacar prácticamente cualquier tema, pero un servidor optará por el primer tema, más que nada porque me parecería muy osado no resaltar ‘Angel Witch’ del LP Angel Witch de los británicos Angel Witch. Estupideces aparte, otras grandes piezas, según mi humilde opinión, serían ‘Atlantis’, ‘Gorgon’ y ‘Angel of Death’.

Tygers of Pan Tang: Wild Cat

Otra banda británica más, exponente de la nueva ola y que, si bien no fue la más puntera, tuvo su éxito en los años de vacas rollizas para el heavy metal. Los que la conocen suelen coincidir a la hora de elegir su mejor LP, Spellbound (1981), y suelen justificarlo, entre otros motivos, por la sustitución del vocalista original Jess Cox por Jon Deverill. No obstante, su álbum cuadragenario ni carece de calidad y ni defraudaría a ningún apasionado del heavy metal.

Con un sonido bastante «rockero», las melodías de ‘Euthanasia’ o de ‘Don´t Touch Me There’ las hacen bastante atractivas. ‘Killers’ es muy buena instrumentalmente y posee grandes solos. ‘Suzie Smiled’ tiene un riff con mucho gancho y podría ser un auténtico hit, si no durara más de cinco minutos, pues ese mismo riff se repite a lo largo de todo el tema, lo que puede llegar a convertirlo en cansino.

En definitiva, otro gran álbum de una banda infravalorada según los expertos.

Girlschool: Demolition

Al igual que Motörhead o Venom, Girlschool están incluidas en la NWOBHM, pero no son, en sentido estricto, una banda de heavy metal. Su estilo es un rock’n’roll muy cercano al de Motörhead.

Ambas bandas debían ser mencionadas, una por ser un auténtico icono en el imaginario metalero y la otra por ser uno de los pocos exponentes de bandas 100% femeninas que alcanzaron cierto éxito.

El pasado 4 abril íbamos a tener la oportunidad de poder verlas en directo en Almería, por cortesía de la asociación Metalmería, pero el condenado Covid nos dejó con la miel en los labios.

Junto con el siguiente álbum Hit and Run (1981), se podría decir que este Demolition es de lo mejorcito de su discografía. De hecho, sus últimos setlist se han configurado casi exclusivamente con canciones de estos dos LPs.

De su álbum cuarentón destacaremos el tema inicial ‘Demolition Boys’, ‘Deadline’, ‘Emergency’ (tema versionado por Motörhead que aparece como bonus track en la edición remasterizada de Ace of Spades) o ‘Take It All Away’, que fue su primer single (publicado ya en 1978) con el que llamaron la atención de Lemmy & Co y con el que consiguieron ser invitadas para abrir los conciertos de Motörhead en la gira de Overkill.

Diamond Head: Lightning to the Nations

Gracias a la gran influencia que tuvo este LP para las grandes bandas de thrash y al tributo que estas le rindieron, en forma de versiones, Diamond Head se ha cobrado lo que el caprichoso azar no le quiso conceder. Irrumpieron en la escena como tantas otras bandas y, como la gran mayoría, se despeñaron de la cumbre en muy pocos años. No se llevaron el reconocimiento que merecían. Suerte que andaban por ahí unos que se hacían llamar Metallica y que eran seguidores de Diamond Head. A finales de los 90, versionaron hasta cuatro de los siete temas de su álbum debut en Garage Inc., y, por si fuera poco, en un acontecimiento único como fue la reunión y el concierto del “Big Four”, integrantes de las cuatro bandas salieron juntos al escenario para tocar ‘Am I Evil?’. Todo esto ha provocado que volvieran a salir a la palestra y que su público potencial creciera.

Como acabamos de decir, Lightning to the Nations fue su primer álbum y se cumplen 40 años de su publicación, aunque fue grabado el año anterior. Aparte del cuarto tema, Metallica también hizo su versión, del segundo (‘The Prince’), el sexto (‘It´s Electric’) y del séptimo (‘Helpless’). Quizá sean estos los más notables del álbum, aunque en mi opinión ‘Sucking My Love’ también es merecedor de alusión. Ciertamente sus 9 minutos y medio de duración pueden asustar de primeras, pero sus riffs son capaces engatusar a cualquiera fácilmente.

Samson: Head On

Para los que, por edad, no vivimos 1980 en primera persona y nos tuvimos que acercar a este estilo musical posteriormente, el heavy metal siempre lo vimos como un conglomerado de solos de guitarra (no pocas veces estridentes), ritmos rápidos y machacones, calvos con melena y una buena panza, manos haciendo cuernos y, sobre todo, gritos, muchos gritos. La culpa de esto hay que endosársela, entre otros, a Rob Halford y a Bruce Dickinson. Como decíamos, al tratar British Steel, se nos hacía raro un disco de Judas sin los falsetes y berridos de Halford. La gran mayoría de los álbumes tratados en este artículo carecen de este ingrediente en la mayor parte  o en la totalidad de sus canciones, salvo el de Accept y este de Samson, donde un jovencito Dickinson presume de potencia vocal en cada uno de sus diez temas (nueve, si obviamos el instrumental).

Este Head On es el segundo álbum de la banda, cuyo nombre se debe a su guitarrista y fundador Paul Samson. En conjunto es un gran álbum que, sin duda, no desagradaría a ningún aficionado al heavy metal y, menos aún, a un seguidor de Bruce Dickinson. Tiene temas muy potentes como ‘Manwatcher’, ‘Take It Like a Man’, ‘Hammerhead’ o ‘Take Me To Your Leader’. Y si es vd muy fan de Iron Maiden, le recomiendo la instrumental ‘Thunderburst’. Escúchela y a los pocos segundos sabrá por qué lo digo.

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Habrá quien ponga el grito en el cielo, me ponga a caer de un burro o le dé por indagar acerca de mi identidad, para mandar unos sicarios a mi humilde morada por no haber incluido en esta lista discos como, por ejemplo, el On Through The Night de Def Leppard u otros. En tal caso, desahóguese en los comentarios, suelte los exabruptos que quiera pero, ya que se pone, haga su minireseña del disco cuarentón que desee rememorar.

4 comentarios

  1. Tremenda lista, el primero de Maiden me parece grandioso, Heaven and Hell y Ace of Spades no se quedan atrás. Reivindico el homónimo de Angel Witch, discazo.

    ¡Felices fiestas!

    • La verdad es que 1980 fue un buen año para el heavy/rock, lo que ha hecho muy difícil elaborar una lista sin tener la sensación de no haber sido justo con otras bandas.
      De las tres primeras obras que nombra vd poco más se puede decir. En cuanto al disco de Angel Witch, así como el de Samson o el de Tygers of Pan Tang, convencido estoy de que a mucho aficionado joven del género les gustaría, si le dieran una oportunidad.

      ¡Feliz año!

  2. Buena reseña amigo Pregzt. Quizás, como bien dices, haya faltado On Through the Night de Def Leppard. Vale que después evolucionaran hacia el rock duro y sonidos más comerciales con sus éxitos Pyromania e Hysteria, pero este primer disco y el siguiente High and Dry tienen la actitud de una banda metalera, y tal vez podamos considerarlos NWOBHM. Temas como Rock Brigade, Wasted o Hello America lo merecen.

    • Gracias. Está claro que, si se habla de la NWOBHM, uno no se puede olvidar de Def Leppard, pues siempre que se habla de este movimiento se cita a esta banda como uno de sus mayores exponentes. Tan correcto es afirmar que su sonido se volvió más comercial en sus obras posteriores, como incluir las primeras en la nueva ola.
      Si se indaga un poquito, es fácil encontrar alguna banda que merecía ser mencionada y «olvidé» citar.

      ¡Feliz año!

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