15 aniversario Milkbar Fanzine

Hace quince años, en un mes de noviembre como este, salía de la imprenta el primer número de Milkbar Fanzine. Para celebrar estos tres lustros, a modo de guiño y sin que sirva de precedente, publicamos hoy uno de los artículos de ese remoto y gamberro número cero. Recuerdo que este fue el primer artículo que vimos maquetado por el infatigable Ian Malcolm. De manera totalmente autodidacta y peleándose con el PC consiguió dar forma física y coherente a una serie de artículos escritos por un grupo de intrépidos chavales.

Aprovechando que los Masters del Universo gozan de una salud envidiable en pleno 2020 gracias al documental By the power of Grayskull, la serie The toys that made us de Netflix, los libros teóricos de Dark Horse (o el excelente libro sobre He-Man en España ¡Yo tengo el poder!), la próxima serie de animación dirigida por Kevin Smith y la irrupción en jugueterías generalistas de una nueva línea de figuras (MOTU Origins), os dejamos aquí el artículo que sobre ellos publicamos en aquel distante 2005. En aquel año, He-man y compañía no pasaban por un buen momento, la apuesta por el reinicio de la línea que habían realizado en 2002 había sido fallida, la serie de animación se cancelaba en su excelente segunda temporada dejando inacabada la trama de la batalla contra Hordak y la línea de figuras había tenido una tibia acogida por parte de jugueterías y público (tampoco favoreció a su éxito el exceso de variantes de He-man y Skeletor que inundó el mercado para reutilizar piezas y abaratar costes, ni tampoco los erráticos horarios de la serie de animación programados por Cartoon Networks) . Aún pasarían tres años antes de que la comunidad de fans se hiciera fuerte y amplia en foros y convenciones con la aparición de la línea pensada para coleccionistas adultos Masters Of the Universe Classics (MOTUC).

Con estos mimbres, resulta increíble pensar que, quince años después de la publicación de este artículo, la nostalgia ochentera no solo no haya desaparecido sino que está más viva que nunca con productos como las series Strangers Things, Cobra Kai , la música retrowave, el cómic Paper Girls o las videoconsolas mini de 8 y 16 bits. Y no parece que esté próximo a decaer ese entusiasmo por la penúltima década del siglo XX.

Sin más preámbulos les dejamos con una parte de esa inexperta pero ilusionante revista y esperamos que su publicación funcione como homenaje a aquellos otros inconscientes que participaron en aquel disparatado e irreverente proyecto y, por supuesto, a los lectores y lectoras que nos apoyaron en nuestros inicios. Muchas gracias. ¡No sean ustedes muy duros con ese chaval, proyecto de juntaletras! Feliz aniversario Milkbar Fanzine.

Cuando el acero era plástico.

El gusto por la épica de cualquier joven de hoy día tiene su origen en esta forma de entender el ocio infantil. Si los trágicos griegos no han sido olvidados por las nuevas generaciones se debe, me atrevo a afirmar, a este directo heredero de Aquiles, a este más que probable hoplita espartano.

La historia era muy simple: en un planeta lejano, el príncipe heredero del trono de Eternia utiliza una espada con poderes sobrenaturales para transformarse en el más poderoso guerrero que jamás haya existido  y defiende con valentía su planeta de las fuerzas del mal.

Esta es la versión edulcorada y amable que mostraba la serie de Filmation, la versión primigenia; la de los minicómics, no era tan complaciente. He-Man es un joven bárbaro norteño, montaraz. En sus sueños aparece siempre una mujer que noche tras noche le recuerda que él es el elegido, que debe dejarlo todo, abandonar su pueblo, a sus seres queridos por una noble causa: proteger los secretos que alberga el castillo de Grayskull, defenderlos de las tretas de Skeletor, un vil y corrompido hechicero que posee la mitad de una espada mágica que, de completar, romperá el equilibrio entre el bien y el mal.

He-Man y Battlecat por Dani Peña

El noble muchacho abandona su pueblo y marcha en busca del sagrado castillo. Skeletor ya tiene las dos mitades de la espada y es más poderoso que nunca. Los dos colosos se encuentran y, tras una dura batalla, He-man machaca al pérfido villano y separa la espada. El mal ha caído pero, para que el equilibrio sea restablecido, He-man renuncia a la espada, y sus dos mitades son depositadas separadas en el castillo, porque como cualquier presidente de futbol sabe, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

He-man y Skeletor son dos caras de la misma moneda. Saben que el juego del mundo los necesita, la lucha para ellos es eterna, sin meta, solo un placer originario en el juego del devenir: son el orden dentro del caos.

Eso no es todo, recordemos que el tres es un número mágico; tres eran las nornas, tres las gorgonas, tres la parcas, tres los reyes magos, hasta las musas no eran sino tres grupos de tres. La mitología de los Masters del universo necesita pues un tercer actor para este escenario cósmico.

Aparece pues un tercer personaje, un elemento desestabilizador:  hablamos de Hordak, claro. La figura de Hordak es un misterio, solo sabemos que asusta y que fue el maestro de Skeletor. Sus conocimientos superan toda razón, su curiosidad desafía a los dioses y, por ello, es castigado. Skeletor le teme y envidia sus conocimientos, su libertad; así que le engaña, le traiciona y envía a otra dimensión, cual Morgana encerrando a Merlín en su prisión de cristal.

Hordak en la serie de 200x. Lo que pudo ser y no fue.

Hechicero supremo que ha vivido milenios, a diferencia de Skeletor, Hordak es trágico, es maligno pero sabio y seductor, su fuerza y su drama está en que lucha contra el destino. Es el elemento discordante. Vive rodeado de sus grotescos secuaces esperando su momento. Su relación con ellos es de igual a igual, comparten su status de parias de la sociedad, su sinceridad, su alegría. Su sola presencia es aborrecible para los encargados del orden, del statu quo; son una blasfemia andante, legionarios de Baco, por eso son mandados al exilio. “Enemigos de todos, amigos de nadie” rezaba su lema en los blísters de Mattel.

Si He-man es bravo, honesto y  figura brillante, y Skeletor es envidioso y megalómano; Hordak es artero, embustero y sensato. Como un moderno Ulises tan solo desea volver a ver su tierra: es un viajero incesante, hambriento de conocimientos y añora su Ítaca particular que es Eternia.

Para aquellos chavales ochenteros, aquello no era sino el secreto del acero, o quizás del plástico. Nos hablaban de una época pretérita. Más tarde, descubriríamos que ni siquiera era el más fuerte:  Thor, Superman, Son Goku o Hulk Hogan tenían más poder que él, pero eso nunca importó. El esperpento que son nuestras vidas empezó aquí, en este apartado universo anacrónico de barbarie y tecnología.

¡Seguimos en pie!

La terrible guarida de Hordak y sus secuaces

 

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