TOP GUN: Maverick. Talk to me, Goose… again

Top gun: Maverick

En 1986 Tony Scott sorprendió al mundo con un taquillazo sacado de la manga. Treinta y seis años después, Joseph Kosinski de la mano del mismísimo Tom Cruise se propusieron volver a enseñar el arte perdido del cine de los ochenta. Lo consiguieron. Algunas personas llaman a esta película «La última de Tom Cruise», otras la llaman «Top Gun: Maverick»

Nivel de alerta amarillo: Esta crítica no revela en ningún momento detalles esenciales de la película. Sin embargo, lógicamente entra a comentar algunos elementos secundarios. Si usted no puede tolerar esto, por favor, abandone la sala ahora. Gracias.

Seamos sinceros, la Top Gun original no es una gran película. Independientemente de que sea hija de su tiempo, de que tenga una fotografía espectacular o de que nos dejara traumatizados a muchos con la cruel escena de la muerte de Goose, es evidente que el mundo de hoy poco o nada se parece al de 1986. Por todo, uno no podía dejar de preguntarse qué es lo que pretendía el señor Tom Cruise resucitando este título. Al menos, esa fue la pregunta que yo me hice y la que me acabó llevando a la sala de cine… Afortunadamente.

Primeras Impresiones

Se apagan las luces y… ¡Sorpresa! Aparece un plano de Tom Cruise sentando cómodamente en una butaca y dirigiendo su blanca sonrisa a la audiencia:

¡Hola! Soy Tom Cruise. Solo quería darles las gracias por venir al cine a ver mi película. ¿Saben? Me he dejado un auténtico dineral en esta producción. He puesto al límite a los actores y al personal técnico. Nos hemos arriesgado al máximo empleando a pilotos militares y cazas de combate reales… No puedo dejar de agradecerles que estén ustedes sentados aquí en una sala de cine para ver el resultado final. Muchísimas gracias.

Tom Cruise

Alcanzo a escuchar un «¡Grande Tom!» y algún que otro pequeño aplauso. La verdad es que desconozco si, por aquello de la pandemia, se había insertado algo así en otra película, pero vamos, en mi humilde opinión es un auténtico detallazo.

Con la adrenalina ya empezando a circular, de pronto en la oscuridad de la sala empieza a sonar una caja de ritmos con la reverb a toda leche que resulta sospechosamente familiar. Acto seguido, y sin avisar, el inconfundible sonido de frecuencia modulada Tubular Bells. Ya no hay duda: Está sonando el mítico tema Top Gun Anthem de Harold Faltermeyer. Pero lo mejor estaba por llegar…

Tras el texto de introducción y los primeros títulos de crédito, el acabose: Transición a un plano donde se muestra un portaviones realizando maniobras al amanecer. Entre la vorágine de aterrizajes y despegues arranca a sonar el Danger zone de Kenny Loggins, y ya entonces, sin más remedio me tengo que hacer la pregunta «¿Está el señor Cruise recreando la secuencia inicial de la Top Gun original o simplemente ha reproducido el metraje?» Me lleva unos segundos encontrar la respuesta, lo que tardo en divisar un modernísimo avión de combate F-35 Lighting II, totalmente ajeno a 1986.

Habrán pasado un par de minutos. En ese momento, y tras esta declaración de intenciones, relajo la sonrisa de mi boca que aparece al ser consciente de que el precio de la entrada está ya amortizado.

Sinopsis

Han pasado ya 35 años desde que el Capitán Pete «Maverick» Mitchell (Tom Cruise) deslumbrase al mundo con sus hazañas. Sorprendentemente, el viejo Pete se resiste a dejar de lado su profesión de piloto de combate pese a que la evolución tecnológica le ha quitado gran parte de su atractivo; «No es el avión, es el piloto», se empecina en abanderar.

Maverick mirando al cielo, apoyado en su Mustang P-51, el icónico avión de la Segunda Guerra Mundial que mantiene como hobby.

Tras innumerables reubicaciones por parte de la marina, finalmente es asignado a un programa experimental: Volar la primera aeronave hipersónica tripulada. Sin embargo, bien es sabido que no puede ponerse correa a un tiburón y pronto, el contralmirante Chester Cain (Ed Harris), a petición del mismísimo almirante Tom «Iceman» Kazansky (Sí, regresa Val Kilmer) lo mandará de vuelta a Top Gun. No obstante, la misión no parece todo lo intensa que Mav esperaba. Le solicitan que instruya a un grupo de los mejores graduados de Top Gun para acometer una misión suicida: Una incursión a toda velocidad en territorio enemigo que va más allá de los límites del piloto, del avión y casi que de la física.

Habiéndose resignado a quedarse en tierra, los problemas continúan aumentando para Maverick cuando este descubre que entre la lista de sus alumnos se encuentra Bradley «Rooster» Bradshaw (Miles Teller) hijo y vivo reflejo de Goose, fiel amigo y copiloto de Mav en la primera entrega. Este encuentro será muy duro para Maverick ya que Rooster le responsabiliza en gran parte de la muerte de su padre. Por si fuera poco, reaparece un viejo amor: Penny Benjamin (Jennifer Conelly) regenta ahora el pub local.

¿Conseguirá Maverick dejar a un lado su indisciplina y convertirse en el instructor de vuelo que sus alumnos necesitan para sobrevivir a tan mortal misión? ¿Podrá ganarse el respeto del hijo de su querido amigo Goose? ¿Hará finalmente las paces con Penny?

Opinión personal

He añadido con toda la intención la sección Primeras Impresiones a este artículo porque me pareció interesante tratar de transmitir esa clase de efecto que, al menos en mi caso, se produce en muy pocas ocasiones y es cuando al cineasta le basta con unos pocos minutos para arrearme un monumental sopapo y encadenarme a la butaca sin pestañear. Sí, soy de esos que aún creen en ese inocente «esto tiene que ser bueno»… Y a esta experiencia me remito.

En mi locura, me imagino en una habitación a Tom Cruise sentado junto a Joseph Kosinski y a algunos asientos de distancia, un tal Hans Zimmer tomando notas mientras Tom va pasando escenas de la Top Gun original de Tony Scott: «¡Quiero esto!»… «Necesito este efecto»… Es muy probable que cualquier parecido de la realidad con esta ensoñación sea inexistente, pero desde luego lanzarse a homenajear el estilo del hermanísimo de Ridley con la dupla Kosinski-Zimmer no parece mala elección sobre el papel (Sin ir más lejos, Zimmer ya fue el responsable de la banda sonora de Días de Trueno, también dirigida por Tony).

Con estos antecedentes técnicos la cosa empieza bien. Pero es en el siempre peligroso punto de la elaboración del guion, especialmente si hablamos de una secuela, en donde para mí está el mayor acierto de esta cinta: La elección del personaje principal… Y bueno, si alguien me va a espetar un «Hombre, gracias por la perogrullada de soltarnos que Maverick es el personaje central de Top Gun: Maverick«. Bueno, decir que en mi humilde opinión, ese personaje… ¡Es Goose!

Y es que era precisamente Goose la pieza fundamental de la precuela. Como ya comenté más arriba, Top Gun no será quizá una gran película, pero en cambio, Goose siempre fue un gran personaje. Ver morir de forma tan trágica a un gran personaje es algo que traumatiza y eso Cruise lo sabe. Quizá nunca lo notasteis, pero en la secuencia original de la muerte de Goose, mientras Maverick se mantiene abrazado al flotante cuerpo inerte de su amigo e intervienen los guardacostas, uno de estos le suplica a Maverick «Por favor señor, suéltelo. Tiene usted que dejarle ir» … y efectivamente, con esta frase se podría resumir toda la película… espectacular.

Gran parte de la trama tiene que ver con la difícil relación entre Rooster y Maverick

Sea como fuere, el bueno de Tom nos trae de vuelta a un Goose reencarnado en su hijo (excelentemente interpretado por Miles Teller, por cierto), y parece lógico que gran parte del peso de la trama se sostente en la evolución de su relación con Maverick. Sobre todo, cuando de primeras suelta un:

Mi padre confiaba en usted. Yo no cometeré el mismo error.

Teniente Bradley «Rooster» Bradshaw

En cuanto al contrapunto de la trama, Jennifer Conelly está sencillamente genial en su interpretación de Penny Benjamin. Quizá este no fuera un papel que prometiera demasiado de base, no en vano únicamente se la menciona en la Top Gun original cuando en plena bronca a Maverick un superior le acusa de «haber llevado a cabo peligrosas pasadas sobre la torre de control, y hasta una sobre la hija del almirante». Sin embargo, mucho más allá de un ligue, Penny es madre soltera, regenta su propio negocio, es experta en navegación a vela y sabrá pararle los pies a Maverick desde el principio.

El resto del reparto en general es más que correcto, destacando a tres de los alumnos de Maverick:

  • Robert «Bob» Floyd (Lewis Pullman): ¡El hijo de Bill Pullman nos trae a un friki metido a aviador! Todo un detallazo para aquellos que suspirábamos por subirnos a la cabina de un F-14 y que lo más cerca que estuvimos, fue echar un par de partidas al «Afterburner».
  • Natasha «Phoenix» Trace (Monica Barbaro): La difícil papeleta de interpretar a una piloto de combate rodeada de compañeros masculinos la saca adelante, y con nota, Monica Barbaro. En ningún momento desentona ni se ve exagerada. Además, logra impregnar a su personaje de cierto misticismo muy cautivador.
  • Jake «Hangman» Seresin (Glen Powell): Una fusión de Maverick e Iceman traídos de la película original. Un chulo inaguantable que sorprendentemente va acaparando la atención y el cariño del espectador.

Por último, en lo relativo a la banda sonora: Hans Zimmer y, por tanto, bonificador X2 a la épica de una película que ya de por sí pone toda la carne en el asador a nivel cinematográfico. Por si fuera poco, este film vuelve a recuperar el concepto del «Baladón de Rock» y lo trae ni más ni menos que de la mano de Lady Gaga, con un «Hold my hand» que suena auténticamente a música celestial.

Videoclip oficial «Hold My Hand» de Lady Gaga

En definitiva, una película que es todo un canto a la vida, al riesgo y a la amistad. Una película que es capaz de escarbar en lo mejor del imaginario de los ochenta y traer de vuelta parte de su épica sin parecer ridícula, ni ofender a nadie. Una película que sinceramente recomiendo vayáis a ver.

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